OM



Mantra primordial, origen de todos los mantras. Es la sílaba sagrada, la primera manifestación de Brahma.

Patanjali, en los Yora-Sutras, nos dice:
"La recitación sistemática del Om debe de ser hecha cuidadosamente, permitiendo que el significado penetre" (Sutra 1.28).

"Cuando estamos en contacto prolongado con el objeto para la meditación, adquirimos sus cualidades".

Efectos de la práctica:

"Los obstáculos se reducen y la conciencia pura se revela" (Sutra 1.29).

Con la recitación del mantra aumentamos los samskaras (impresiones psíquicas -todo lo que se oye, ve, saborea, siente...se grava en la memoria en forma de samskara-) positivos, los cuales irán desplazando los samskaras negativos (hábitos viejos y nocivos).

Para que todo ello tenga lugar, la práctica debe de ser gradual y de calidad.

Su recitación puede ser oral (en voz alta o susurro) o mental, siendo esta última la de mayores efectos por su sutilidad.

Objetivo:

Unificar la mente.

Práctica:

Desde una posición sentada de meditación (Ardha siddhasana o similar), columna vertebral recta (pero sin esfuerzo),  abdomen tónico, tórax en expansión, manos sobre las rodillas aplicando el mudra (índice y pulgar unidos, resto de los dedos en extensión dirigidos hacia el suelo), cara relajada, ojos cerrados y cabeza ligeramente inclinada hacia delante (para evitar perder la conciencia).

Tomar conciencia de la respiración realizándola de forma lenta y profunda durante unos instantes.

A continuación, inspirar lenta y profundamente por la nariz hasta un máximo confortable y al espirar, evocar oralmente el sonido "Oooo...", claro y uniforme.

Hacia el final de la espiración, evocar "Ummm...", brevemente, el cual irá disminuyendo en intensidad para quedar finalmente en silencio (parte importante del Om) que representa lo limitado del lenguaje del ser humano.

La vibración que provoca la "O" es a nivel torácico, mientras que la vibración que provoca la "M" es a nivel cerebral.

Por otra parte, podemos realizar la misma práctica pero de forma mental siguiendo el mismo proceso:

1º) Inspiración lenta y profunda.
2º) Espirando, evocar mentalmente "Ooo...".
3º) Llegando al final de la espiración, evocar mentalmente "Ummm..."
4ª) A pulmones vacíos, pequeña pausa en silencio.

Proseguir con una nueva inspiración y repetir todo el proceso.


Námaste



Virasana II (el héroe, forma II).

Práctica


* Para una correcta ejecución, se aconseja su práctica mediante la orientación de un profesor de yoga cualificado para evitar posibles complicaciones.

Posición de partida: sentados, con las piernas juntas y extendidas (dandasana -postura del bastón-).

* Especial atención hacia la zona implicada, ya que el tiempo de exposición del asana mantenida, será mucho mayor que en la parte no afectada.

Flexionamos la pierna izquierda, talón hacia la nalga y la pasamos por debajo de la pierna derecha hasta situar el talón pegado a la cadera derecha con la planta dirigida hacia atrás (perpendicular al cuerpo) tocando el borde externo del pie en el suelo.

A continuación, flexionamos la pierna derecha hasta posar el pie al lado de la rodilla izquierda. Con la ayuda de las manos (derecha en la rodilla, izquierda en el empeine), elevamos la pierna pasando el pie por encima de la rodilla izquierda (evitando así luxaciones de la cadera) hasta posarlo en el suelo (exterior de la rodilla izquierda). Deslizamos la pierna derecha hasta quedar ambas rodillas en el mismo plano longitudinal (según capacidad del practicante) quedando el pie derecho pegado a la cadera izquierda (en lo posible) manteniendo el borde externo en el suelo con la planta del pie hacia atrás (ambos pies mantienen la misma forma).

* Si la nalga derecha se eleva del suelo, se colocará un espesor (almohada) debajo de esta para evitar tensiones innecesarias.

Seguidamente, manteniendo la rectitud vertebral, la nuca elongada, el mentón hacia la garganta, el abdomen retraído, el tórax en expansión, los hombros hacia abajo y hacia atrás,los codos pegados a ambos costados del cuerpo, colocamos las yemas de los dedos sobre la rodilla derecha ejerciendo una fuerza hacia abajo y hacia atrás para ir acercando ambas rodillas y elevar el tórax, estirando al mismo tiempo la zona lumbar derecha.

Finalmente, cerramos los ojos, aplicamos respiraciones costales lentas y profundas, y nos mantenemos en un estado de interiorización (pratyahara).

Efectos


Excelente asana de meditación para descongestionar lumbalgias, nervio ciático, zona sacro-lumbar y glútea. Gran estiramiento de la zona lumbar, columna vertebral e intenso trabajo y flexibilización de articulaciones inferiores.


Námaste




Bhumi Chakrasana: fase final de Setubandhasana (postura del pequeño puente).

Práctica


Posición de partida: en decúbito dorsal (tendido en el suelo hacia arriba). Tras unos instantes de interiorización, flexiona las piernas colocando las plantas de los pies lo más cerca posible hacia las nalgas con las rodillas lo más juntas posible. Después, coloca las manos posadas en el suelo quedando los antebrazos en dirección hacia delante (en la dirección de la parte alta de la cabeza) y los codos hacia arriba. Seguidamente, con la fuerza de los brazos y las piernas, eleva el cuerpo arqueando toda la columna vertebral posando la cima de la cabeza (coronilla) en el suelo (Setubandhasana -postura del pequeño puente-). Si existe dolor cervical, evitar apoyar la cabeza en el suelo y pasar directamente a la rueda en el suelo (Bhumi Chakrasana). Finalmente, mantén la posición de forma relajada, viviendo la postura y sus beneficios.

Efectos


Ayuda a conciliar el sueño, fortalece la espalda flexibilizando los hombros y las ingles, gran riego cerebral y activación del flujo energético estimulando los chakras.

Námaste